Miguel Garrido, presidente de CEIM, ha reclamado medidas en el ámbito empresarial, laboral, normativo y administrativo ante un problema que afecta a las empresas, a los trabajadores y a la sostenibilidad del sistema.
CEIM, Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, ha solicitado una respuesta urgente y coordinada frente al crecimiento del absentismo laboral. Las medidas propuestas están dirigidas a mejorar la gestión y el control de las bajas, reforzar el papel de las Mutuas y del INSS, y reducir el impacto que esta situación tiene sobre las empresas y el conjunto del sistema de protección social.
Durante la clausura de la jornada “Absentismo laboral: una emergencia silenciosa que exige respuesta inmediata”, Garrido subrayó que el problema trasciende el ámbito estrictamente empresarial: “Una empresa es, ante todo, su gente. Cuando falta una persona, la empresa lo nota. Pero cuando las ausencias se repiten, se generalizan y crecen sin control, lo nota todo el sistema y lo nota también la sociedad”.
Medidas contra el Absentismo: Cuatro ámbitos de actuación
Frente a esta situación, CEIM propone actuar en cuatro ámbitos: empresa, diálogo social y negociación colectiva, normativa y gestión administrativa. Entre las principales medidas planteadas se encuentran:
- Mejorar el seguimiento y la gestión de las bajas dentro de las empresas.
- Agilizar las sustituciones y reincorporaciones.
- Impulsar la colaboración entre Mutuas, INSS y servicios autonómicos de salud.
- Adaptar la negociación colectiva para evitar incentivos que contribuyan al incremento del absentismo.
En el terreno normativo, CEIM plantea, entre otras medidas:
- Recuperar el despido objetivo por bajas reiteradas.
- Que el INSS asuma la prestación y las cotizaciones entre el cuarto y el decimoquinto día de baja.
- Eximir de cotizaciones la contratación de trabajadores que sustituyan a personas en incapacidad temporal.
- Agilizar la tramitación de las incapacidades permanentes.
Además, propone reforzar el papel de las Mutuas y que el INSS intervenga desde el tercer mes en la supervisión de los procesos de incapacidad temporal, especialmente ante bajas reiteradas: “Un 7% de los trabajadores concentra más de la mitad de los procesos. Ahí hay que actuar”, ha señalado Garrido.
Una visión económica, jurídica y empresarial del problema
La jornada ha reunido a expertos y representantes empresariales para analizar el absentismo desde distintas perspectivas. José María Roncero, presidente de la Comisión de Asuntos Laborales y del Barómetro de Absentismo de CEIM, destacó que el absentismo es un problema del conjunto de la sociedad: “se extiende desde un punto de vista económico y afecta tanto a las grandes empresas como a las pymes, ya que les bloquea la propia actividad. Estamos ante un problema estructural”.
Cristina Herrero, expresidenta de AIReF, defendió la necesidad de disponer de información detallada sobre cada proceso de incapacidad temporal, ya que estos datos permitirían, como ha señalado, “establecer un sistema de alerta”.
Francisco Fernández Díez, socio responsable del Área Laboral de KPMG Abogados, puso el foco en la regulación y en el papel que puede desempeñar la negociación colectiva frente a un fenómeno que “no tiene una única causa”. A su juicio, las reformas legislativas de los últimos años han reducido la capacidad de actuación de las empresas.
El economista Daniel Lacalle advirtió de las consecuencias económicas de un absentismo que se ha convertido en un problema estructural, especialmente grave en un país de microempresas como España. Según él, su impacto va más allá del coste directo para las compañías: “el absentismo es mucho más que un coste económico: significa salarios más bajos en términos netos, menos contratación y un paro juvenil enquistado”.
Las empresas hablan
La realidad diaria de las empresas ha ocupado también un lugar central en la jornada, con una mesa redonda moderada por José María Roncero y en la que participaron Pilar Ramos, directora general de Fundación Catalina Labouré; Enrique Saldaña Herranz, Regional Human Resources BP de John Deere; y Jesús Martín López, director de Seresma. Los participantes coincidieron en que el absentismo ha dejado de ser únicamente un problema de costes para convertirse también en un desafío para la competitividad de las empresas y para la organización del trabajo.
Además, abordaron la gestión de los procesos de incapacidad temporal y la necesidad de buscar un mayor equilibrio, así como distintas medidas que ya están aplicando las empresas, como planes de intervención médica temprana. Coincidieron en la necesidad de avanzar en cambios legislativos, reforzar el papel de las mutuas y mejorar el funcionamiento de los servicios sanitarios.