Los datos oficiales son escalofriantes: en 2025 se registraron 632 casos de silicosis notificados, lo que supone un brutal incremento del 23,4% respecto a los ya alarmantes casos de 2024. ¿Estamos ante una epidemia silenciosa que afecta a varios sectores productivos?
Desde el año 2000, las cifras de silicosis han crecido de manera alarmante, pasando de solo 15 casos a los actuales. Es fundamental entender qué está sucediendo y por qué nuestros jóvenes están sufriendo daños en los pulmones en lugares como talleres de encimeras de cocina, canteras y obras.
La sílice cristalina respirable se está convirtiendo en el nuevo amianto de nuestra época. Este mineral natural se encuentra en la arena, rocas y granito, pero el problema surge de su manipulación. Al cortar, pulir o perforar materiales que contienen sílice, especialmente los aglomerados de cuarzo utilizados en encimeras modernas, se genera un polvo finísimo que es extremadamente peligroso.
Este polvo, invisible al ojo humano, es tan diminuto que las mascarillas comunes apenas pueden filtrarlo si no son las adecuadas. Al ser respirado, este polvo va directo a los pulmones, donde el organismo no puede eliminarlo. Como respuesta, el pulmón cicatriza el tejido, un proceso conocido como fibrosis, que provoca que el pulmón se vuelva rígido y pierda su capacidad de respirar.
Para profundizar en este tema, nos acompañan en el programa Gente con clase Francisco Aragón y Carmen Macías, miembros de la Asociación Nacional de Afectados y Enfermos de Sílice (ANAES), originaria de Chiclana, en la provincia de Cádiz; y Carmen Mancheño, médica y adjunta a la Secretaría de Salud Laboral y Medioambiente de CCOO.
¿Te gustaría escuchar más sobre este importante tema en Gente con clase?