La alcaldesa de Collado Villalba, Mariola Vargas, y el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, Adan Martínez, han visitado los trabajos de ejecución del nuevo Plan de Aceras, una iniciativa que cuenta con un presupuesto de 1 millón de euros y que afectará a cinco calles repartidas por diferentes puntos del municipio.
Este plan incluye la remodelación total o parcial de tramos de acerado urbano, paseos y conexiones peatonales. Las mejoras abarcan:
- Renovación de pavimentaciones.
- Creación o mejora de itinerarios peatonales.
- Mejora de la accesibilidad.
- Renovación de la señalización vertical.
- Ejecución de nuevas barbacanas.
- Reordenación de aparcamientos.
- Mejora de la iluminación en algunos tramos.
- Renovación de mobiliario urbano.
Las calles que se verán beneficiadas son:
- Callejón
- Calle Cercedilla
- Tramo calle Batalla de Bailén
- Calle Playa de la Lanzada
- Calle Isla Redonda
- Calle Cervantes
Esta actuación se suma a la realizada en el Mirador de la Sierra y Parque de la Coruña, que ha contado con una inversión superior a 2,6 millones de euros dentro del Plan PIR 22-26. Los trabajos allí consistieron en la rehabilitación y mejora de la accesibilidad de las zonas peatonales, así como la renovación del alumbrado en diferentes calles.
Además, la Brigada de Obras ha estado trabajando en varios puntos de la ciudad, como la Calle Real, Paseo del Río Guadarrama y Calle Alonso Peña, con una inversión que supera los 400.000 euros en los últimos seis meses.
“Con esta ambiciosa actuación que alcanza los 4 millones de euros damos respuesta a las demandas de los vecinos. Queremos que las aceras puedan ser utilizadas por todas las personas en condiciones adecuadas de seguridad, comodidad y accesibilidad. Este plan supone una mejora sustancial de la movilidad y de la calidad de vida en todos los barrios”, ha afirmado Mariola Vargas durante la visita.
Por su parte, Adan Martínez ha destacado que “el estado que presentaban muchas de las vías objeto de actuación era deficiente, con baldosas y bordillos deteriorados, así como diversas roturas y una iluminación insuficiente y obsoleta”.
“También se había detectado la ausencia de ‘orejetas’ (ampliaciones peatonales en intersecciones entre calles) o entradas a garajes y accesos sin bordillos de barbacana, incumpliendo las medidas mínimas de accesibilidad para peatones y, especialmente, para personas con movilidad reducida”, ha añadido.