La rápida expansión de los fabricantes de automóviles de origen chino en España comienza a tener consecuencias más allá de los concesionarios y las carreteras. Los Centros Autorizados de Tratamiento (CAT), conocidos habitualmente como desguaces, están empezando a recibir vehículos de marcas como MG, BYD, Omoda, Jaecoo o Chery que, en algunos casos, apenas llevan dos o tres años matriculados.
Según un análisis elaborado por RO-DES, esta situación refleja una nueva realidad para el sector de la recuperación y el reciclaje de automóviles, que debe adaptarse a la llegada de fabricantes de reciente implantación en el mercado español y a vehículos equipados con tecnologías cada vez más complejas.
Vehículos prácticamente nuevos que terminan en el desguace
Aunque tradicionalmente se asocia la llegada de un automóvil al desguace con el final de una larga vida útil, los vehículos más recientes también pueden acabar en estas instalaciones. En el caso de los modelos chinos que comienzan a aparecer en los CAT, su retirada de circulación no responde necesariamente a problemas de fiabilidad o envejecimiento, sino principalmente a accidentes graves o daños cuyo coste de reparación supera el valor económico del vehículo.
«Estamos viendo entrar coches con matrícula de hace dos o tres años, algo prácticamente impensable hasta hace poco. En muchos casos, reparar sale más caro que asumir su valor venal y terminan siendo declarados siniestro», explica Esteban Alabajos, director de RO-DES.
Esta circunstancia plantea un escenario particular: automóviles que todavía cuentan con tecnologías actuales y componentes relativamente nuevos pueden convertirse en vehículos fuera de uso mucho antes de lo esperado. No obstante, la presencia de estas unidades en los desguaces no implica necesariamente que las marcas chinas presenten mayores tasas de averías o siniestralidad, sino que su creciente presencia en las carreteras españolas comienza a reflejarse también en el mercado de vehículos accidentados.
Los desguaces afrontan nuevos desafíos tecnológicos
La incorporación de estas marcas al circuito de recuperación de automóviles supone un reto para los profesionales de los Centros Autorizados de Tratamiento. Uno de los principales desafíos está relacionado con la identificación y catalogación de componentes. Los modelos de reciente comercialización cuentan con referencias, sistemas electrónicos y piezas que todavía no están tan extendidos en el mercado español del recambio reutilizado.
Para que estos elementos puedan aprovecharse en otros vehículos, resulta necesario identificar correctamente sus características, comprobar su estado y determinar con precisión las compatibilidades entre modelos y versiones. A esta situación se suma la creciente presencia de automóviles híbridos, híbridos enchufables y eléctricos, que requieren procedimientos específicos de seguridad y tratamiento.
Las baterías de alta tensión constituyen uno de los elementos más delicados. Su manipulación exige personal formado, herramientas adecuadas y protocolos que permitan evitar riesgos eléctricos durante las operaciones de descontaminación y desmontaje. Los nuevos vehículos incorporan además numerosos sensores, cámaras, centralitas electrónicas y sistemas avanzados de asistencia a la conducción, cuya recuperación puede resultar más compleja que la de los componentes mecánicos tradicionales.
Esta transformación obliga a los desguaces a actualizar sus conocimientos técnicos y adaptar sus instalaciones para aprovechar los materiales y piezas que todavía pueden tener una segunda vida.
España trató más de 670.000 vehículos fuera de uso en 2025
El fenómeno se produce en un sector que gestiona cada año cientos de miles de automóviles. Según los datos de SIGRAUTO recogidos por RO-DES, durante 2025 los Centros Autorizados de Tratamiento españoles gestionaron un total de 671.675 vehículos fuera de uso. Sin embargo, la entidad estima que el volumen anual de vehículos que deberían pasar por estas instalaciones se sitúa en torno a las 750.000 unidades, una cifra superior a la registrada durante el pasado ejercicio.
La diferencia pone de manifiesto la importancia de reforzar los sistemas de recogida y tratamiento, así como de garantizar que los vehículos retirados de circulación sean gestionados mediante los canales autorizados. El sector se enfrenta, además, a una creciente diversidad de modelos. En las mismas instalaciones conviven automóviles de combustión con más de veinte años de antigüedad, vehículos híbridos y eléctricos de última generación y modelos de fabricantes que apenas llevan unos años comercializándose en España.
La reutilización de piezas gana importancia en la economía circular
La llegada de vehículos relativamente nuevos a los desguaces también abre oportunidades para la recuperación de componentes que todavía conservan una parte importante de su vida útil. Motores, elementos de carrocería, sistemas electrónicos y otros recambios pueden volver al mercado, siempre que su estado y las condiciones técnicas y legales permitan su reutilización.
Este aprovechamiento contribuye a reducir la necesidad de fabricar nuevas piezas, disminuir el consumo de materias primas y limitar la generación de residuos. En el caso de los automóviles eléctricos e híbridos, la correcta gestión de las baterías y otros componentes específicos adquiere especial relevancia por los materiales que contienen y por los requisitos de seguridad asociados a su tratamiento. La recuperación de estos elementos se enmarca en un modelo de economía circular que busca prolongar la utilidad de los materiales y reducir el impacto ambiental del sector de la automoción.
Europa impulsa nuevas exigencias para el reciclaje de automóviles
La transformación del mercado español coincide con el desarrollo de un nuevo marco normativo europeo destinado a mejorar la circularidad de los vehículos y la gestión de los automóviles al final de su vida útil. Entre los objetivos previstos figuran nuevas exigencias sobre la incorporación de materiales reciclados en la fabricación, con referencias al uso de un mínimo del 15 % de plástico reciclado en determinados vehículos a partir de 2032 y del 25 % desde 2036.
Estas medidas buscan favorecer el aprovechamiento de los recursos, mejorar el diseño de los automóviles para facilitar su desmontaje y reforzar la recuperación de materiales. Para los Centros Autorizados de Tratamiento, el cambio supondrá la necesidad de combinar los procedimientos tradicionales de descontaminación y reciclaje con nuevas capacidades técnicas adaptadas a vehículos cada vez más electrificados y digitalizados.
La llegada de marcas como MG, BYD, Omoda y Jaecoo a los desguaces españoles representa, por tanto, una nueva etapa para el sector. Su expansión comercial no solo está cambiando las preferencias de los compradores, sino también la forma en que deberán recuperarse, reutilizarse y reciclarse los automóviles durante los próximos años.